Pegasus traza un plan de vuelo para crecer con compras en la UE e Iberoamérica

En los cuarteles generales de Pegasus Aero Group —en las inmediaciones de Palma del Río— se respira una aparente tranquilidad. Las pistas están despejadas, pero es una imagen engañosa, ya que la explicación se debe a que sus noventa aeronaves están desplegadas por España y Portugal finalizando la campaña de incendios. «Y la actividad no para: ahora hay que organizar lo que denominamos la contratemporada, movilizamos 60 aeronaves y 150 personas hacia nuestra base en Chile, se requiere un equipo muy especial para ello, es lo que nos hace diferenciales y lo que nadie ha podido imitar», afirma Antonio Fornieles Melero, presidente de la compañía desde diciembre del pasado año.

Pegasus, la antigua Faasa, es una «rara avis» dentro del sector en España. En la última década ha habido un intenso proceso de consolidación en el mercado liderado por grandes fondos de inversión. La firma cordobesa es el único actor relevante que se mantiene en manos de sus fundadores. «Es un negocio muy intensivo en recursos financieros, no es fácil lograr el tamaño de Pegasus Aero Group sin más capital que el de la propia familia», subraya el presidente.

La compañía prevé cerrar el ejercicio 2020 con una facturación de 76 millones de euros y un ebitda (beneficio antes de impuestos y amortizaciones) en el entorno de los 13 millones. En el último lustro ha dado un salto adelante tras culminar un plan inversor que ha rondado los 60 millones, con el que se ha dotado de una flota de doce aviones, ha comprado dos compañías (como Hispánica de Aviación en España y Elitellina en Italia) y ha elevado su posición en Chile. Su flota actual son helicópteros de categoría media (Bell 412) y ligera (como el A119 Koala), aunque también opera helicópteros pesados (como el Kamov), además de las aeronaves de ala fija.

En este momento Pegasus está perfilando el diseño de un plan de negocio que le permita superar la barrera de los 100 millones de euros y diversificar operaciones y mercados. Fornieles destaca que «en España el sector está muy maduro, así que donde hay posibilidades de experimentar un crecimiento rentable es en el ámbito internacional».

Uno de los países señalados en rojo es Portugal, donde ya ha entrado con un contrato de cuatro años en alianza con un socio local. Junto a ello, «el cambio climático es una desgraciada realidad y hay naciones que estaban inmunizados frente a los incendios y que ahora están empezando a tener que afrontarlos; hay un programa europeo que se denomina RescUE que será un desafío para Pegasus». Y en Iberoamérica, partiendo de la experiencia de Chile, se pueden abordar países como Perú y Brasil. A más largo plazo se estudiará EEUU. «Nuestra meta en Europa e Iberoamérica es empezar con acuerdos con socios locales y, a partir de ahí, tratar de forjar alianzas de más largo plazo que concluyan con nuestra participación en esas compañías».

Esta expansión debe ir acompañada de la entrada en nuevos negocios. «El 80% de nuestros ingresos proceden de la lucha contra los incendios, debemos crecer en áreas como el rescate y el transporte de emergencias, que requiere una flota específica, y es una línea en la que ya tuvimos experiencia y a la que tenemos que volver».

Y junto a ello, la compañía también puede potenciar el área de mantenimiento, donde tiene unas capacidades muy relevantes. Ejecutar este plan en cinco años requerirá un esfuerzo inversor muy destacado y obligará a «disponer de la estructura financiera adecuada, reforzar al máximo el capital y estudiar puntualmente la búsqueda de socios financieros para proyectos concretos». Entre las ventajas del sector está que «los contratos son plurianuales y eso permite planificar bien las operaciones y las inversiones, lo cual es clave».

En cuando a los «vehículos no tripulados» o drones, es un segmento al que la compañía está atenta, pero partiendo de la base de que «estas aeronaves ya sirven para prestar servicios complementarios, como la vigilancia y el control nocturno, pero aún está lejos el momento en el que puedan asumir otras tareas de más envergadura».

Fornieles fue responsable de auditoría de KPMG España y jefe de operaciones(COO) a nivel global, además de presidir Abengoa. Se incorporó a la presidencia de la compañía el pasado diciembre, tomando el relevo de Miguel Ángel Tamarit Campuzano. En primera línea siguen sus hijos Héctor (CEO) y Miguel Ángel Tamarit (director de negocio y desarrollo internacional). «Se tomó la decisión de incorporar puntos de vista diferentes a los de la familia, yo conocía bien la compañía, y ya me sorprendía la capacitación del equipo directivo, con profesionales muy jóvenes y motivados, que recogían a su vez la experiencia de muchas décadas de la compañía… el potencial es muy grande», concluye Fornieles.

«El impacto del covid en las cuentas de la empresa ha sido muy limitado»

Pegasus Aero Group ha desplegado para la presente temporada de incendios en Europa más de 90 aeronaves que colaboran con los principales organismos estatales y regionales europeos que lideran la lucha contra el fuego. Este año el despliegue aumenta sensiblemente en Europa «como consecuencia del impacto cada vez más notorio del cambio climático» y su prolongación hasta más allá del mes de octubre. A la actividad principal de la compañía no le ha afectado el covid, ya que es un sector esencial. En España y Portugal sitúan casi 80 aeronaves entre helicópteros y aviones, repartidos por Andalucía, La Rioja, Castilla La-Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Canarias y Valencia. «El único mercado donde sí nos ha afectado es Italia, donde tenemos contratos para el sector privado que se han visto ralentizados», remarca Antonio Fornieles.

Fuente: ABC

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